Los primeros pobladores se instalaron en este territorio en el Paleolítico Inferior y Medio. En las márgenes del río Bullaque, en las Casas del Río, en las Tiñosillas y en el arroyo del Tejar se han encontrado restos arqueológicos a los que hoy se consideran uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de España. El gran número de hachas bifaces, hendedores, y utensilios encontrados y que utilizaba el hombre prehistórico, nos da idea de un gran asentamiento de población estable y duradero.

El río Bullaque actuaba en la Edad Antigua de frontera geográfica separando a los Lusitanos de los Carpetanos. Este carácter de frontera ha tenido en varias épocas, actuando generalmente como límite de jurisdicciones y pueblos.

Porzuna contó con la presencia de los romanos y visigodos que han dejado huella de sus respectivas culturas: monedas, restos de una villa romana en La Porzuna Vieja, inscripciones, y en el Paraje de la Dehesa, piedras labradas de una Iglesia Visigoda del Siglo VI. Según algunos autores, durante la dominación romana existió población con el nombre de Augustóbriga, mansión que cita el itinerario Antonino en la vía de Mérida a Toledo y Zaragoza.

Durante la época musulmana fueron frecuentes las luchas por estos términos. Es probable que Porzuna perteneciera al Castillo de Malagón, de acuerdo con la Jurisdicción que persistió después de la Reconquista, y asimismo el Río Bullaque, de clara fonética árabe, fue durante algún tiempo el límite oriental del Reino de Badajoz, desde la caída de Toledo en poder de los cristianos hasta la desaparición de dicho reino por la dominación almorávide.

En el siglo XII, el término de Porzuna pasa a manos de la Orden de Calatrava, estando vinculado a la encomienda de Malagón. En el año 1245, en un documento de acuerdo entre la Orden y el Arzobispado de Toledo figura por primera vez entre las iglesias obligadas al pago del impuesto de tercias la de Porzuna, bajo la denominación de Fuente Porzuna (parece designar la existencia de un rico manantial de agua donde acudían los puercos jabalíes a beber).

Surgen fuertes luchas entre la Orden y Ciudad Real por la posesión de Porzuna. Ello se debía a que los vecinos de Ciudad Real al no tener campo propio, ya que su término finalizaba en las murallas, entraban en el término de Porzuna y cortaban leña, hacían carbón, cazaban y pescaban. En 1323 los términos de Porzuna y El Robledo fueron arrebatados a la Orden de Calatrava por el concejo de Villa Real (actual Ciudad Real) durante un periodo de cinco años. Sin embargo, una sentencia de Alfonso XI de mayo de 1329 obligó a su devolución e indemnización por el tiempo de usurpación, sosteniendo en su sentencia que "La Porzuna" pertenecía a la Encomienda de Malagón.

Parece ser que por estas fechas se aumentó la población alrededor de la actual Iglesia y pasó a denominarse Puebla de Padilla (del nombre del maestre de la orden).

A mediados del siglo XVI Porzuna se separa de la Orden de Calatrava. El entonces Príncipe Felipe, en nombre de su padre el Emperador Carlos V, vende Porzuna al Mariscal de Castilla Ares Pardo de Saavedra, "con todas sus tierras, molinos e iglesia,...". El nuevo Señor se olvidó de los derechos que tenían los vecinos y nombró a su propio Maestre y Corregidor, que administraban los tributos y la justicia a su favor del Señor. Al ver vulneradas sus libertades municipales, los vecinos de Porzuna denuncian ante el Consejo Real de Castilla los abusos de autoridad cometidos por el Corregidor. Denuncian también ante la Real Chancillería de Granada, la negación que el Señor hace de sus derechos socio-económicos.

Los vecinos comienzan a actuar con derecho a fuero. El Concejo actuó a través de sus Alcaldes Ordinarios y convocó a todos los vecinos a "campana tañida" a concejo abierto, para someter al pueblo los términos de la negociación que el Cabildo había acordado someter a Ares Pardo de Saavedra, quien, al fin, ante la dimensión humana de sus vasallos, aceptaba concordar con el pueblo. Surge así la denominada Escritura de Concordia de 1.552, que reconoce Derechos a favor del Señor, a favor del Concejo y a favor de los vecinos.

Continuó como aldea de Malagón durante los siglos XVII y XVIII, ampliando y consolidando su influencia territorial frente al dominio señorial de los sucesores de Ares Pardo de Saavedra. En el año 1769, por Decreto del Rey Carlos III, Porzuna pasa a ser Villa Independiente de Malagón, con sus jurisdicciones civil y criminal, por analogía con lo ocurrido con la vecina localidad de Fuente el Fresno.

Al pasar este pueblo a la pertenencia de la Casa de Medinaceli a primeros del siglo XIX, van a suscitarse problemas por la posesión de la tierra y los derechos de los vecinos. En Sentencia de 1.901, se declara la existencia de Mancomunidad de Pastos en los Terrenos de Porzuna, incluyendo en ella los sembrados después de alzados sus frutos y excluyendo huertas y plantíos.

A resultas de estos fracasos, la Casa de Medinaceli, decide enajenar sus presuntos derechos sobre los Montes y Terrenos de Porzuna en el año 1.906. Derechos que cambian una y otra vez de mano, y se fraccionan, hasta llegar a incluir hasta la misma Hacienda Pública como titular de una parte de los mismos en 1.919.

Por fin la Ley 5/1.980, adopta medidas relativas a resolver el problema de los derechos históricos de Porzuna y para promover el desarrollo integral de la misma. La Ley establece una reordenación de la propiedad que consiste fundamentalmente en la consolidación de la propiedad a favor del municipio y vecinos que sean poseedores de tierras que aprovechen o cultiven y en la expropiación de los titulares registrales que sean causahabientes del primitivo adquiriente de la finca (Ares Pardo) o de la Hacienda Pública por causa de embargo.

A partir de ahora se inicia la Concentración Parcelaria de Porzuna y se empieza a desarrollar esta Ley.